“Greetings from The Buckeye State, Ohio”

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¡Saludos a todos desde Cleveland, Ohio! ¿Qué les puedo decir? Este viaje ha sido una maravillosa experiencia para mí. Cuando decidí solicitar a este programa de investigación, jamás pensé que sería aceptado debido a la alta competencia y también debido a que, dentro de todas las solicitudes enviadas a este programa, sólo serían aceptados cinco estudiantes. Grata fue mi sorpresa cuando recibí el mensaje de aceptación y que, de los cinco escogidos, fui el único aceptado de Puerto Rico dentro de este programa. En ese momento me di cuenta que nosotros mismos nos ponemos límites al dudar de nuestro potencial y que debemos creer y confiar en nosotros mismos. Sin ninguna duda, acepté el programa y aquí me encuentro en Case Western Reserve University en Cleveland, Ohio.

No puedo creer que no me haya sentido nervioso hasta el día antes de llegar aquí ya que, además de ser mi primera experiencia de internado, también es la primera vez que viajo solo. Mi familia me hizo una despedida el día anterior, y no les puedo negar que hubo lágrimas. Fue un poco difícil despedirme de ellos ya que estaré lejos de ellos por dos meses y medio y tengo que agradecerle a cada uno de ellos por la persona que soy hoy. Pero a quien más difícil se me hizo decirle adiós fue a mi pequeño sobrino, Leonel, quien tiene dos años de edad. Él se encontraba durmiendo cuando me despedí de él y, para que no se desataran más lágrimas, le susurre al oído lo mucho que lo quería y que lo vería pronto. Al día siguiente, había llegado el tan esperado día, mi viaje hacia Ohio. Afortunadamente, pude comprar boletos con vuelo directo hacia aquí, lo que me liberó de un estrés mayor. Les garantizo que el viaje, a pesar de que sólo fue de cuatro horas y treinta minutos, se me hizo eterno. Olvidé empacar mis libros para leer en el avión y no pasaron ninguna película. Mi asiento no estaba ubicado en la ventana, así que, durante todo el vuelo, tomé varias siestas y contemplaba la revista que estaba en mi asiento una y otra vez hasta llegar a Ohio. Otra buena noticia fue que la universidad había enviado un transporte para mí en el aeropuerto y no tuve que tomar taxi. En Ohio, el clima no es muy estable, por el día la temperatura puede mantenerse en unos 85° y en la noche descender a unos 50°, o viceversa.

Al llegar al dormitorio, me informaron que me hospedaré por los siguientes dos meses en el quinto piso del edificio. Me pareció muy bien, pero al llegar al cuarto me percaté de que no había acondicionador de aire en los dormitorios y que era el primero en llegar. De pronto, mientras desempacaba mi equipaje, escuché que abrieron la puerta y resulta que era uno de mis compañeros de cuarto, y que yo era el segundo en llegar, pues él se encontraba comprando algunas meriendas en el supermercado. Nos conocimos y hablamos por un rato hasta que llegó la hora de dormir. Al día siguiente, tuvimos un recorrido por la universidad, que nos brindó una de las estudiantes de mi mentora, el cual fue muy útil. Sin embargo, la universidad es muy grande, y aún me pierdo buscando los edificios. Estuvimos dos días preguntándonos si llegaría alguien más a nuestro apartamento, ya que tiene seis cuartos y ya habían pasado dos días. Cuando menos lo imaginamos, llegó un tercer huésped al apartamento. Al conocerlo, decidimos enviar un mensaje a los dos estudiantes restantes, quienes resultaron ser dos chicas, que se encontraban en el apartamento de al lado. Ninguno de ellos habla español, por lo que me he tenido que acostumbrar a decir todo en inglés. Cada vez que me encuentro con ellos en el apartamento, siento que estoy participando en un programa de televisión, donde los participantes tienen que convivir con personas completamente desconocidas y adaptarse al estilo de vida de cada uno. Hace unos días, mientras cenábamos en nuestro dormitorio, la alarma de fuego comenzó a sonar, y al bajar y esperar a que llegaran los bomberos para resolver la situación, nos dimos cuenta de que todo se debió a que alguien, accidentalmente, quemó sus palomitas de maíz “popcorn” activando la alarma. Al final fue gracioso, ya que conocimos a otras personas que se están hospedando en el mismo edificio que nosotros.

Cambiando de tema, la investigación es muy interesante. Estamos trabajando con un grupo de proteínas conocidas como TRPC, por sus siglas en inglés ‘‘Transient Receptor Potential Channels’’ que se encuentran en varios organismos, para conocer más sobre su estructura y funciones específicas, ya que no hay mucha investigación sobre éstas. Las personas en el laboratorio han sido muy amables y dispuestas a enseñar. Estoy aprendiendo a utilizar nuevos equipos e instrumentos con los cuales no estaba muy familiarizado y lo estoy disfrutando. Cuando tenga más detalles de la investigación, les contaré. Durante la primera semana, nos proveyeron un entrenamiento de seguridad a la hora de trabajar en los laboratorios y los pasos que debemos seguir en caso de ocurrir alguna emergencia. También, nos hicieron una bienvenida donde conocimos al personal del Departamento de Farmacología y les agradó saber que vengo de Puerto Rico. Incluso, uno de ellos se acercó a mí y me pregunto si conocía a Candilianne, nuestra compañera ya graduada, que vendrá en unos días a esta universidad para comenzar su post bac. Se alegró cuando le respondí que la conocía y me recordó que vendrá en unos días. Cabe mencionar, que todos los miércoles asistimos a seminarios que nos provee el personal del Departamento en los que nos orientan sobre escuelas graduadas tanto en Ohio, como en otros estados.

Llevo 20 días en Ohio y aún estoy en proceso de adaptación. Uno de los más grandes retos que enfrento cada día es decidir qué voy a cocinar. Y más aún cuando no tengo mucha experiencia cocinando. La cocina está ubicada en el sótano del edificio, así que se pueden imaginarse a Jomar bajando por el ascensor con las ollas y los sartenes cada vez que va a cocinar. Definitivamente, necesito un curso para cocinar. Para ser breve, hay días mejores que otros al momento de cocinar, jajaj. Les puedo decir que he comido pizza en muchas ocasiones, así que cuando llegue a Puerto Rico, me tomaré un receso de comer pizza.  También, me he dado cuenta de que necesito hacer más actividad física pues para llegar al laboratorio debo tomar unas escaleras muy empinadas y largas. Para bajarlas no tengo ningún problema, pero a la hora de regresar al dormitorio, el subir cada escalón es un logro para mí y al subirlos me repito constantemente, “Tienes que hacer ejercicio’’. Se podrán imaginar lo exhausto que llego al dormitorio. Luego enviaré algunas fotos o un video de las escaleras para que me comprendan ajajaj. Otro reto que se me ha presentado, como mencioné anteriormente, es decir todo en inglés, ya que no estoy acostumbrado a usar ese idioma. Sin embargo, y para mi sorpresa, mis compañeros de cuarto me dicen que lo hablo muy bien. Una buena noticia es que he conocido a varios puertorriqueños que estudian aquí o que también están participando en diferentes programas de internado. También he conocido personas de diferentes partes del mundo, como por ejemplo: Alemania, Inglaterra, Siria, Vietnam, China, India, entre otros. Varios de ellos tienen planeado ir de visita a Puerto Rico y les he mencionado varios lugares de interés que pueden visitar.

Cerca de nuestro dormitorio, contamos con canchas de tenis, baloncesto y voleibol. La mayor parte de nuestro tiempo libre jugamos voleibol. Hemos visitado varios museos y tuvimos la oportunidad de ver el “Parade the Circle” una parada con motivos artísticos y variedad de música que se celebró justo al lado del Museo de Arte de Cleveland. También, visitamos el barrio italiano de Ohio “Little Italy”, que consta con una variedad de restaurantes que ofrecen lo mejor de la cocina italiana. Además, asistimos a un pícnic organizado por el Departamento de Farmacología de la universidad donde compartimos con nuestros mentores y personal del laboratorio fuera del área de trabajo. Más adelante visitaremos el Jardín Botánico y el Museo de Arte Contemporáneo, entre otros puntos de interés.

Trato de vivir un día a la vez, aprender y aprovechar al máximo la experiencia para dejar una huella y dejar la oportunidad abierta a futuros estudiantes que decidan solicitar a este programa.  Tengo que agradecer a mi familia por siempre brindarme su apoyo, a los profesores que son los que nos proveen sus cartas de recomendación, a mis amistades y, por último y no menos importante, a todo el personal del CDEC, (Jaqueline, Laura R., Laura D. y a Sonia) quienes buscan estas oportunidades para nosotros y que también nos brindan de su apoyo para que demos el máximo siempre.

Jomar Morales Mercado

Chemistry Undergraduate Student

Universidad Metropolitana

jmorales459@email.suagm.edu

 

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4 Comments Add yours

  1. Carol says:

    Jomar!! Que brutal, me encanta… Recuerda que debes cocinarme cuando regreses a PR!!!

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    1. jmorales459 says:

      Claro!!. Pero primero me tienes que enseñar a hablar con el acento de España tía!!

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  2. Laura D. Rodríguez says:

    Hola Jomar: Que interesante me alegra saber que te encuentras bien y que lo estas disfrutando al máximo. ¡Sigue adelante!

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    1. jmorales459 says:

      Muchas gracias Laura. Saludos!

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